Agosto 2014

Ciencia ficción activa

¿Somos los únicos seres inteligentes en el Universo? ¿Qué pasaría si encontráramos una civilización fuera de nuestro planeta? Estas preguntas pueden plantearse tanto desde el punto de vista científico como del literario. Hoy día vivimos en una sociedad apasionante que nos permite hacer ciencia ficción activa para buscar respuestas a cuestiones como estas.

La técnica de la hipótesis fantástica cosiste básicamente en crear un cuento o novela en respuesta a la pregunta “¿Qué pasaría si…?” Podemos plantearnos cuestiones de todo tipo: ¿qué pasaría si los árboles hablaran? ¿qué pasaría si los juguetes cobraran vida? ¿qué pasaría si Hitler hubiera ganado la Segunda Guerra Mundial? Responder a estas preguntas, abiertas y sugerentes, puede dar lugar a cientos de ficciones. Por supuesto, en ciencia ficción la hipótesis fantástica es de lo más natural: los científicos plantean a diario cientos de preguntas. Podemos intentar resolverlas como escritores, inventando las respuestas mediante fantasía, o como investigadores, encontrando soluciones mediante el método científico.

Pero, ¿cómo conseguir un buen cuento o novela con la técnica de la hipótesis fantástica? Aparte de plantear una pregunta verdaderamente sugerente, es útil vivir la pregunta de la forma lo más real posible, creernos la pregunta  para obtener respuestas fantásticas bien enfocadas. Pongamos un ejemplo: considera la hipótesis “¿qué pasaría si fuera rico?”. Seguro que se te ocurren muchos caminos interesantes a modo de respuesta. Después, compra un décimo de lotería y hazte la misma pregunta. Seguramente encuentres respuestas mucho más concretas y enfocadas que la primera vez.

Juegos

Les gustaba jugar a las palabras. Cada noche, mientras su madre recogía los restos de la cena, Juan y Carmen retomaban el juego donde lo habían dejado el día anterior. Mesa, silla, albaricoque... cualquier cosa desataba su imaginación y desencadenaba una historia. Las más de las veces era Juan el que se ocupaba de darle forma, pero a veces Carmen se sentaba en el columpio del fondo, muy seria en su papel de hermana mayor, y entonces podía pasar cualquier cosa, un ogro devorado por criaturas minúsculas o un bosque lleno de naranjas azules.

El verano estaba siendo suave, nada de agujeros de sol al fondo del estanque, nada de paredes de lagartijas. Después de cenar, los niños se miraron nerviosos ensayando una sonrisa cómplice.

- ¿Ahora? - dijo Juan señalando el jardín.

- Ahora. - contestó Carmen - Mundo.

Y no hizo falta más.

 

"Cuento del mes" correspondiente a agosto de 2014 de la autora invitada Ana Garrido.

¡Se abren los foros de debate!

Hacía años que venía pensando en crear un sitio web dedicado a la literatura, hasta que en abril de 2014 lancé finalmente Diludia. En todos los diseños y bocetos que he ido creando, planteaba una web con diferentes secciones y en la que la comunidad tuviera un papel protagonista; imaginaba un portal complejo con miles de usuarios activos, repleto de contenidos de todo tipo, algo así como el Fecebook de la literatura en español.
Si algo he aprendido es que en muchas ocasiones, en lugar de construir un gran proyecto ambicioso desde cero, es preferible empezar con una versión simplificada que permita un lanzamiento rápido y sirva para probar el concepto. Si la experiencia es mala, se puede abandonar el proyecto sin que haya supuesto un gasto enorme y una pérdida desastrosa, pero si la experiencia es buena puede escalarse y hacerlo crecer.
Por eso lancé Diludia hace cuatro meses como un blog, algo sencillo y rápido de poner en marcha en Internet, un proyecto con el que comprobar mi propia capacidad de escribir artículos semanalmente y de atraer lectores. ¡Espero estar haciéndolo bien!. La experiencia está siendo genial. Estoy viviendo mi faceta de escritor con más intensidad, tengo siempre en mente la web de Diludia y capturo cualquier idea o reflexión que puea ser de interés para crear un nuevo post. Aparte, es una alegría ver cómo los contadores de visitas siguen aumentando, a pesar de hacer una difusión muy limitada, y también veo de forma muy positiva el haber sobrepasado los cien usuarios registrados.

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Dualidades alternativas

El bien y el mal son el motor de los cuentos de hadas, de la inmensa mayoría de los libros infantiles de todo tipo, e incluso de gran parte de la literatura en general. La fantasía épica ha explotado tradicionalmente la lucha entre el bien y el mal para generar el conflicto que mueva la trama de miles de novelas. Pero, aparte de la dualidad bien-mal, ¿qué otras dualidades podemos plantear como base de nuestras historias?

De nuevo recurro a “La historia interminable” de Michael Ende. Cuando lo leí de pequeño me impresionó mucho el personaje de la Emperatriz Infantil. Tenía un magnetismo irresistible con esa mezcla tan acertada de poder e ingenuidad, y uno leía con especial detenimiento sus diálogos porque estaba hablando nada menos que la mejor conocedora del mundo de Fantasía. Pero lo más perturbador de la Emperatriz Infantil era que quería y era querida por todas las criaturas de Fantasía sin excepción, las buenas y las malas. Esta característica, por un lado, contribuía a enmarcarla como un personaje aún más fascinante y, por otro, rompía (de una manera muy atractiva) los esquemas de los lectores. Al menos a mí me los rompió. ¿Cómo podía ser que la Emperatriz Infantil no tuviera un posicionamiento claramente bueno? ¿Cómo podía ser que a sus ojos todas las criaturas de Fantasía fueran igual de importantes? Esta ruptura de la dualidad bien-mal a la que estaba tan acostumbrado me impresionó.

Efectivamente, Ende y la Emperatriz Infantil acertaban de lleno en algo muy importante: para la fantasía y la ficción, los personajes malvados son tan importantes como los buenos. Desde su punto de vista, tiene todo el sentido quererlos por igual.

El príncipe poeta

Los cuentos de hadas tienen una estructura muy determinada que permite a un escritor diseñar su  propio método para inventarlos. Siguen ciertas reglas y pautas que los convierte en textos casi matemáticos. Por esta razón, redactar un writing-of de un cuento de hadas resulta de lo más natural. En mayo de 2014 escribí “El príncipe poeta”. Os presento el post de hoy como su writing-of.

“Cómo escribir un cuento e inventarse cientos” es un libro de la psicóloga Paola Santagostino en el que explica, entre otras cosas, cómo inventar cuentos fantásticos para niños. Descubrí este libro hace años en una biblioteca pública de Alcorcón, y he de reconocer que la portada era irresistible, ¡qué colorido! Lo cogí prestado y su lectura me encantó. Por aquel entonces yo ya conocía las funciones de Propp y me había planteado distintas opciones para aplicarlas a la creación literaria, muchas de ellas con un ordenador de por medio. El libro de Paola Santagostino es extremadamente sencillo y propone varias fórmulas para inventar cuentos con el centro puesto más en los niños que en sesudos escritores conocedores de las funciones de Propp.