Noviembre 2015

El NaNoWriMo 2015 y los trenes

Creo que fue en diciembre de 2014 cuando descubrí que existía el NaNoWriMo, “National Novel Writing Month” o mes nacional de la escritura de novelas. Se trata de un reto literario: escribir una novela de al menos 50.000 palabras en un mes, en particular, durante el mes de noviembre. El encanto está en que, gracias a internet, existe un lugar común donde todos los escritores que asumen el reto pueden interactuar y dejar constancia de su progreso en el mismo. Así, el reto personal transciende a lo social y consigue un gran atractivo. Pero este artículo no es para hablar de NaNoWriMo: la web oficial es estupenda y son muchos los Wloggers en lengua castellana que ya han contado con todo detalle en qué consiste e incluso sus experiencias personales. Este artículo trata sobre trenes, los que se dejan pasar y los que no.

Llevo con la idea de una novela dando vueltas en la cabeza desde 2013. Cuando descubrí la existencia de NaNoWriMo, o “Nano”, en diciembre del año pasado, me dije que tenía aún once meses, hasta noviembre de 2015, para pensarla, crear la trama, los personajes, etc, y así empezar con la redacción del primer borrador precisamente el 1 de noviembre de 2015. Poner una fecha en el horizonte funcionó, porque aquella idea dejó de ser una mera temática sobre la que fantasear para empezar a concretarse en los elementos de una novela: mi protagonista se llama Enrique y es profesor de matemáticas, viene marcado por algo desde su niñez (por supuesto, ese “algo” lo tengo también muy definido); su vida se cruza con Yutunaith, un ser transcendental, y la fantasía entra como un torrente en la vida cotidiana de Enrique y en su entorno.

Regreso a U-Phi

 

Eugenio observaba detenidamente “Las Meninas”. En realidad, había recorrido todo el Museo del Prado, demorándose delante de cada cuadro, estudiando las pinturas profundamente, memorizando hasta el más mínimo detalle, pincelada a pincelada. Como por arte de magia, “Las Meninas”, que habitualmente se encontraba rodeado de gente, se había quedado sin ningún espectador. Eugenio había aprovechado ese excepcional momento de intimidad con la pintura de Velázquez para beberse con la vista cada centímetro del lienzo.

–Muchos Aspirantes se detienen ante este cuadro.

Eugenio se encontraba tan inmerso en su análisis que se sobresaltó al escuchar la voz. Ni siquiera se había percatado de la llegada de la mujer que le había hablado. Tardó unos instantes en darse cuenta de las implicaciones de que le llamara Aspirante. En ese momento, su corazón humano se aceleró y notó un sudor frío.

–No debes preocuparte. Soy de los tuyos. En este mundo uso el nombre de Eva.

Eugenio observó los ojos de la mujer. Su profundidad atravesaba varias dimensiones, algunas incluso desconocidas para él.

–Entonces también tú eres Aspirante.

–Lo soy. Puedo ayudarte, si tú quieres. Salgamos a la calle a pasear.- Eva le dio la espalada sin esperar respuesta y se dirigió hacia la salida del museo. Eugenio se había tranquilizado, pero le invadía una sensación extraña. Su análisis de “Las Meninas” había sido interrumpido bruscamente y se sentía como arrancado de un profundo sueño. Debería retomarlo y finalizarlo, era una de las obras más bellas de aquel mundo. O quizá debería seguir a Eva.

Mi París

Durante el curso 2006/2007 fui lector de español en la École Normale Supérieure de París a través de una beca de la Universidad. Pasé unos meses maravillosos en aquella ciudad. La recorrí de arriba a abajo, de día y de noche. París me recibió con los brazos abiertos y aquel año fue para mí muy interesante también en lo que se refiere a literatura. Pero de eso hablaré en otra ocasión. Hoy quiero recopilar algunas fotografías del París que me acogió agradecimiento a sus gentes y como muestra de apoyo tras los ataques que ha sufrido esta ciudad.

 

 

 

 

 

 

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Diluditeca: "Cuentos pacientes"

“Cuentos pacientes” es un libro que recopila 23 textos breves de la autora Goizeder Lamariano. Como ocurre a menudo en esta Diluditeca, no se trata de un best seller, sino más bien de una publicación muy personal de una escritora que comienza. O que comenzaba allá por 2012, cuando “Cuentos pacientes” salió a la luz.

¿Cuántas hojas caen en otoño?

¿Cuántas hojas caen en otoño? Este año, exactamente veinte.

El pasado miércoles 25 de noviembre presentamos el número 20 de La Hoja Azul en Blanco, la revista literaria de Verbo Azul. Ya sabéis lo importante que es esta revista para mí, y un número tan redondo hace que sea aún más especial.

Celebramos el acto en el teatro del Centro Cultrual Viñagrande de Alcorcón, el mismo escenario en el que presentamos el anterior número, La Hoja 19, el pasado 15 de enero. Me senté exactamente en la misma butaca que entonces. No sé por qué esa extraña fidelidad a una butaca, pero me parecía el mejor sitio para disfrutar del recital, de los cuentos, poemas y canciones de mis amigos de Verbo Azul.