Agosto 2016

¡Ganador del Camp Nanowrimo 2016!

¡Reto superado!

El mes de julio terminó y con él, la edición 2016 del Camp Nanowrimo. Han sido unas semanas muy ajetreadas, tanto que en varias ocasiones temí no alcanzar el objetivo. Mi progreso ha sido irregular, a empujones que muchas veces venían a coincidir con el fin de semana, nada que ver con la deseada regularidad de escribir todos los días. Finalmente sí que he llegado; es verdad que me impuse un reto facilito de 12.000 palabras, aprovechando que el Camp permite definir objetivos a medida y el trabajo que tenía pendiente era complejo pero no extenso. Por eso, lo importante durante este mes no ha sido tanto el número de palabras, ni siquiera ha sido conseguir o no cumplir con el reto del Camp Nanowrimo; lo verdaderamente relvante ha sido la experiencia de escritura y el avance en Naksatra, el libro en el que estoy trabajando y al que le he dedicado el reto de julio.

Las tres piedras

 

 

Las tres piedras

Recolocaba las tres piedras sobre la superficie de la mesilla cada noche, siempre de forma diferente. Anotaba sus posiciones para asegurarse de no repetir nunca la misma configuración. Sabía que, si alguna vez daba con la combinación que las hacía brillar, se despertaría de nuevo en casa.

 

El 17 de agosto escribí este microrrelato. Cumple las premisas que considero necesarias para este tipo de literatura hiperbreve.

La primera premisa es sumar muy pocas palabras. No sabría dónde poner la frontera entre cuento y microcuento. Para mí, un texto de 500 palabras o más puede considerarse ya un cuento, breve, sí, pero suficientemente extenso como para no colocarle el prefijo “micro”. También tengo claro que puedo considerar microcuento al que tiene menos de 250 palabras. Entre esos márgenes, me fío de lo que diga el autor. Pero mi criterio en esto es personal y subjetivo y probablemente la diferencia entre lo micro y lo no micro tenga que ver no sólo con el número de palabras. Las tres piedras suma tan solo 49 palabras (título incluido).