Sopa de letras

 

Me encantan los cuentos cortos, esos que se mueven en un margen aproximado de 1 a 5 páginas, o de 300 a 3.000 palabras. Son frescos, ágiles, y se leen en apenas unos minutos. Sin embargo, ¿cuánto tardan en escribirse? Tengo varias decenas de este tipo escritos. Para elaborarlos, algunos me ocuparon unas horas, apenas una tarde, desde la idea al texto definitivo. Otros, la mayoría, han requerido varios días de maduración. Excepcionalmente, pueden requerir más tiempo. Hoy os traigo mi caso extremo particular: un cuento de apenas una hoja, aún inconcluso, y que comencé a escribir nada menos que hace doce años. ¿Me ayudas a terminarlo?

Se titula “sopa de letras”. Comencé a escribirlo en 2002. Compartí la idea con algún compañero escritor de Verbo Azul. Quiero dedicarle este post a especialmente a Ana Garrido, que desde que le comenté por primera vez el concepto me ha preguntado unas cuantas veces eso de “Joseto, ¿has terminado ya la sopa?”. No, no la he terminado. Quiero exponer en este post el texto de “sopa de letras”, explicar lo que me falta para cerrar el cuento e invitaros a proponerme sugerencias para acabar de cocinar esta sopa de letras de una vez.

La idea es muy sencilla: una persona que cocina una sopa de letras (en lugar de fideos), y que misteriosamente el plato forma frases inteligentes con esas letras. Lo más peculiar, es que según el protagonista va comiendo, las letras o palabras restantes se recomponen para formar otra frase con sentido, y así hasta que sólo quedan letras para formar la palabra “FIN” o alguna otra palabra conclusiva.

Actualmente, mi cuento de “sopa de letras”, está como sigue (en cursiva):

 

SOPA DE LETRAS

¡Quiero una sopa! Dije empuñando una cuchara y, sin soltarla, me bajé al supermercado a comprar una bolsa. Fideos, sopa de lluvia, de caracoles, de estrellitas... ¡vaya, si también hay de letras! Y, además, mayúsculas.

Mayúsculo fue el plato que me eché, a puntito de rebosar. Me arrimo a la mesa con el babero puesto y la boca de Paulov. Voy a sumergir la cuchara y, en ese momento, me doy cuenta de que las letras de mi sopa se ponen a nadar hasta formar una frase.

AQUÍ LA FRASE CON LETRAS MAYÚSCULAS

A pesar de la impresión, me pudo el instinto engullidor y, cucharada a cucharada, me fui saciando.

AQUÍ LA FRASE CON LETRAS MAYÚSCULAS

AQUÍ LA FRASE CON MAYÚSCULAS

LA FRASE CON MAYÚSCULAS

FRASE CON MAYÚSCULAS

CON MAYÚSCULAS

CON

 

El reto consiste en encontrar la frase que forman las letras de la sopa inicialmente y que en esta versión he puesto como “AQUÍ LA FRASE CON LETRAS MAYÚSCULAS”, y por supuesto en encontrar las frases recortadas a cada cucharada resultantes de eliminar cada vez algunas letras o palabras de la frase anterior, hasta llegar al final. No es sencillo. Os digo que, para inspirarme, he llegado a comprar sopa de letras en lugar de fideos para experimentar realmente: mi madre (cuando comencé el cuento aún era estudiante sin independizar) y mi mujer (me casé sin haber acabado el texto) me han visto comer mirando atentamente al plato y la cuchara, buscando palabras; desde luego que tienen paciencia conmigo, aunque creo que también les divierte este tipo de cosas. Un beso desde aquí para las dos.

La principal dificultad para la redacción del cuento radica en que la frase siguiente debe contener las mismas letras que la frase anterior, exceptuando las que se haya comido el protagonista en la cucharada previa, ¡pero no pueden aparecer nuevas letras de la nada! Llegué a la conclusión de que lo más sencillo es empezar por la frase más corta (por ejemplo, “FIN”) e ir construyendo frases más grandes añadiendo letras. Pero ni siquiera con ese truco he sido capaz de encontrar una solución, ¡y llevo con ello desde el año 2002! Así que, si algún valiente quiere probar y proponerme un conjunto de frases, ¡adelante por favor! Podéis hacerlo directamente en los comentarios a este post, estaré tremendamente agradecido y encantado de haber cocinado este cuento con ayuda de los lectores de Diludia.

Imagen obtenida en Wikimedia Commons, original de Till Westermayer

Comentarios

Imagen de Elena

Después de más de dos horas jugando con las letras he sacado algo que puede que sea lo que andas buscando. Me ha sido de mucha utilidad tu consejo de ir de abajo a arriba y de haber jugado en su día al apalabrados. Pero a ver si te gusta, porque me han salido al final frases muy largas. También hago una propuesta de cuento no sólo de sopa de letras porque si no se quedaba descolgado. Ahí va!!
…..
Removí la sopa despacito, no estaba demasiado caliente pero me llamó la atención ver mi que las letras se habían dispuesto de forma que podía leer mi nombre, así que observé con más detenimiento y lei..
“FABIÁN ANTES DE QUE TERMINES TODAS LAS LETRAS DE ESTA SOPA ALGUIEN MUY VORAZ LLAMARÁ A TU PUERTA”
A pesar de la impresión, me pudo el instinto engullidor y, cucharada a cucharada, me fui saciando. Pero como hipnotizado porque las letras se movían como solas por las turbulencias que formaba mi cuchara al entrar en el plato. Pude volver a leer:
“QUE SÍ LAS LETRAS SE ESTAN GIRANDO Y A LA VEZ FORMAN MÁS PALABRAS”
Seguí comiendo ... se volvieron a recombinar las letras para decirme
“¡ALA! ENGÚLLEME RÁPIDO Y NO TE ALARMES”
¿¿Qué no me alarme??? ¡Mi sopa me está hablando! Me quedan dos cucharadas, y ahora lo que tengo es un nudo en la garganta, pero sigo comiendo.
“LA LLAMADA SERÁ UN GOLPE”
Rebaño, última cucharada
“PUM”
¡Pum! Un golpe seco sonó en mi puerta, acudí a ver quién era. Era mi hermano, qué entró diciéndome:
- pero Fabián, ¿no escuchas el timbre? ¡Te he tenido que golpear la puerta hombre!
Yo aún estaba como atontado por la sopa, y miraba como levantaba su grueso mentón y abría la nariz mientras me decía…¡ ummm pero qué bien huele, invítame a comer hermanitoqué vengo canino!
……
Hasta aquí mi aportación, mientras he sacado la sopa de letras se me ha ido ocurriendo el final del cuento, para que fuera acorde con la sopa.
He comprobado varias veces las letras que estuvieran en la frase anterior, pero, lo mismo falla alguna. Échale un ojo a ver, y nos dices que te parece.
Ah! Me ha encantado el reto, mejor que un sudoku :D y eso que yo ni idea de escribir.

Imagen de Joseto Romero

Muy buena la propuesta, Elena. Hay varias cosas que me gustan. Primero, planeas una interacción, una especie de diálogo entre la sopa y el protagonista. Por alguna razón, yo me había cerrado a un monólogo de la sopa y un protagonista mero testigo, pero la interactividad entre ambos es buena idea. También me gusta el mensaje premonitorio que lanza la sopa de primeras. El final redondea el cuento en el sentido de que se cumple el anuncio inicial de la sopa, así que también correcto. Creo que me quedo con los dos elementos de interactividad y premonición. La resolución no está nada mal, pero me gustaría escuchar algunas propuestas más antes de decidirme a cerrar el cuento, ¡espero que alguien más se anime a resolver este sudoku!
¡Gracias!

Imagen de Elena

También había pensado que se podía jugar con el hecho de que en las sopas de letras no existen las comas, en plan de volver loco al comensal de la sopa, con las posibles interpretaciones de las letras. Yo me acuerdo de pequeña en el colegio cuando nos explicaron la importancia de las comas, y de las distintos mensajes que se pueden mandar. recuerdo el caso que me puso mi seño: “Señor, muerto está, tarde llegamos” versus “Señor muerto, esta tarde llegamos”. Y otra más impactante que he visto hoy : “Perdón, imposible ejecutar condena” vs “Perdón imposible, ejecutar condena”

Imagen de Joseto Romero

Tiene gracia hablar de "comas" precisamente en una sopa ;)
Sí, una diferencia brutal con sólo cambiar una coma de sitio. Puede ser interesante que la sopa muestre un mensaje con distintas posibilidades de interpretación, como dices. Pero es rizar el rizo, ¿no? Encontrar las palabras adecuadas para que a cada cucharada la frase se recomponga y que, además, tenga doble sentido. ¡Menudo reto!

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