Rhythmos, symmetría y muestreo en literatura

 

A partir de una serie de fotos es posible imaginarse la película. Una novela consiste en una secuencia de escenas presentadas en formato texto y que vienen a equivaler a las fotos. Según se progresa en la lectura, es posible imaginar lo que ocurre en la novela, se percibe como un continuo. Una cuestión crucial que nos planteamos como escritores es, precisamente, ¿qué escenas elijo para contar?

Aunque he estudiado ingeniería, me permití hacer cosas raras como matricularme en paralelo en creación literaria o en la licenciatura de Humanidades. Durante un curso compaginé estudios en Historia del Arte, Sociología de la cultura de masas o Geografía Regional con las asignaturas típicas de Telecomunicaciones. El resultado fue relativamente desastroso en cuanto a lo de aprobar exámenes, pero aprendí cosas que surgieron precisamente de la conexión entre ambas titulaciones.

Una de las tareas que realicé como deberes en Historia del Arte fue analizar un fragmento de "Arte y experiencia en la Grecia Clásica" de J.J. Pollit. El fragmento hablaba de los conceptos de rhythmos y de symmetría. Hace más de siete años que estudié estas cosas, pero he conservado mi trabajo y quiero copiar una pregunta concreta y mi respuesta:

¿Cuáles son las diferencias existentes entre rhythmos y symmetría?
Según el autor, la symmetría da orden racional a la forma mientras que el rhythmos da orden racional al movimiento.
A mi modo de ver, la symmetría es a la forma (espacio) lo que el rhythmos es al tiempo. Es decir, un espectador que ve media imagen de una figura simétrica es capaz de imaginarse la otra mitad sin necesidad de que esté representada (imagina la figura); análogamente, si un espectador observa una figura en equilibrio inestable, es capaz de imaginar el movimiento que viene a continuación, e incluso el movimiento previo (imagina el pasado y el futuro).

El ejemplo más usado para explicar el rhythmos es el Discóbolo de Mirón: la escultura presenta un lanzamiento de disco en el momento de punto de inflexión y máxima extensión del brazo, y cualquier espectador es capaz de imaginar el movimiento previo y el que vendrá después, con el vuelo del disco incluido. Sin duda, el escultor eligió muy bien el momento que quería representar, porque con una única figura hacía ver toda una "película". Así, en una novela, debemos elegir para contar aquellas escenas que sean más significativas, en las que ocurre algo importante para la trama, en las que un personaje toma una decisión transcendental, etc.

Pero a la hora de seleccionar las escenas a narrar también hay que tener en cuenta que deben permitir al lector enlazar una escena con otra sin perder la continuidad o el hilo de lo que está ocurriendo. Las escenas deben ser suficientemente próximas para que el lector sea capaz de imaginar la trama como un continuo, y suficientemente alejadas como para que ocurra algo significativo en cada una de ellas y presente buen "rhythmos".

Si criogenizamos a nuestro protagonista durante un viaje espacial de veinte años, probablemente será suficiente con contar el momento de la criogenización y el momento del despertar, sin necesidad de invertir párrafos en explicar los detalles del viaje en sí. El lector habrá podido mantener la continuidad de la trama (criogenización - viaje - llegada y despertar) con sólo dos o tres escenas relevantes seleccionadas.

Hace unos meses, escribí un cuento en uno de los retos de la web "Foros de fantasía épica" con las escenas demasiado inconexas entre sí. Los foreros que lo leyeron acertaron de pleno en las críticas: no se entendía bien, iba demasiado deprisa, al cuento le faltaba algo.

En Telecomunicaciones, a uno le enseñan el teorema de muestreo, que habla precisamente (y explicado muy burdamente) de cuántas muestras o fotografías hay que tomar para que el espectador perciba la secuencia como una película continua.

Ambos conceptos, rhythmos y muestreo, son aplicables a la creación literaria. Escojamos las escenas que mejor permitan imaginar al lector lo que pasa (rhytmos) y creemos una secuencia de escenas suficientemente tupida como para que el lector perciba continuidad en la trama (muestreo). Bueno, estudiar Humanidades y Telecomunicaciones tampoco era una mezcla tan descabellada, ¿no?

 

Imágenes:

"Discus Thrower Copenhagen". Tomada de Wikimedia Commons bajo licencia de dominio público. Réplica del Discóbolo de Mirón expuesta en el Jardín Botánico de Copenhague, Dinamarca. ¿A que te imaginas perfectamente los 3 ó 4 segundos previos y los de después?

"Signal Sampling". Tomada de Wikimedia Commons bajo licencia de dominio público. Podría representar la trama de nuestra novela: los puntos azules serían las escenas que se narran (muestras o fotos) y la curva la trama que interpreta el lector como un continuo.

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