Propósitos literarios para 2017

 

 

Desde que lancé Diludia en abril de 2014, dedico el último post de diciembre a hacer un breve balance de lo avanzado en el año que termina y a plantear los propósitos literarios para los siguientes doce meses.

Considero que el 2016 ha sido bueno, muy bueno en algún sentido, a pesar de que los objetivos que me planteé hace un año en este mismo blog se han cumplido solo a medias. Los recupero:

 

Publicar al menos 40 artículos en Diludia. Con este suman 31 y me quedo 9 por debajo del objetivo fijado.

Escribir al menos 6 nuevos cuentos. Han sido 11 los cuentos que he completado este año. Ocho totalmente nuevos y tres muy especiales que tenía planteados desde hace años y que han encontrado por fin sus desenlaces. Además, todos ellos cuentan con un “writing-of”, aunque con distinto grado de detalle: para algunos anoté apenas unas indicaciones mientras que a otros dedico varios párrafos de "cómo se hizo". Además de este trabajo, he completado 26 microrrelatos de un proyecto adicional que he llevado adelante entre agosto y diciembre. Objetivo cumplido con creces.

Presentarme al menos a 4 concursos literarios. Cero pelotero, no he participado en ningún concurso a lo largo de 2016.

Publicar un libro de cuentos. Este objetivo ha sido mi principal vector de trabajo en 2016. He avanzado mucho pero el libro aún no ha visto la luz.

Completar el curso “El placer de escribir” hasta la entrega 40. Sigo prácticamente donde lo dejé hace un año.

 

En resumen, he cumplido solo uno de los cinco objetivos, y de los que no he cumplido el grado de avance ha sido dispar. ¿Por qué, entonces, considero que 2016 ha sido un buen año literario?

La razón puede resumirse en una única idea: me he enfocado mucho más a la escritura que al blogging. Así de sencillo.

Me encanta Diludia. Redactar los artículos es muy satisfactorio y, además, me ayuda a pensar de forma ordenada en diferentes aspectos de la literatura. He concretado el enfoque del blog. Nació con un carácter muy generalista y me enfrenté a muchas incertidumbres. ¿Qué contenido tendrá?¿reseñas de libros?¿reflexiones de la experiencia propia de escritura?¿consejos para escritores?¿escaparate para mostrar directamente cómo escribo?¿lugar interactivo para implicar a los lectores en proyectos literarios?¿colecciones de listas o referencias a otros artículos y contenidos interesantes de la red?¿o quizá un blog donde las entradas sean directamente ficción y publicar mis cuentos?¿un lugar donde publicar textos de otros escritores? Diludia ha tenido un poco de todo. Con el tiempo, voy definiendo mis verdaderos intereses y mi voz como blogger. Cada vez más, uso Diludia como un lugar donde definir y explicar mi posicionamiento ante la escritura y, a la vez, una herramienta de exploración del “universo wlogger” con la que fijarme en el trabajo de otros escritores que también utilizan Internet para exponerse. Creo que es muy valioso encontrar la verdadera orientación de un blog y, sin embargo, ha venido a coincidir con una convicción absoluta de que soy escritor de ficción, no articulista de un blog. Por eso he dedicado más tiempo a los cuentos, a escribir ficción, y menos a escribir artículos para Diludia, y es así como debe ser.

El trabajo principal de este año lo he enfocado a la publicación de un libro de cuentos. Desde el lanzamiento de Diludia en 2014 he vivido una enorme contradicción: mantengo un blog de literatura donde digo que soy escritor pero, sin embargo, no dispongo de ninguna obra en el mercado actualmente. Mis seguidores (poquitos, pero algunos hay) estarán hechos un lío con esto, por eso mi prioridad es solucionarlo y hacerlo además con un libro que me defina.

Gracias a un primer borrador parcial (y a alguna intervención mágica) tuve encima de la mesa un compromiso editorial. Y eso es genial, sin duda me ha ayudado a concentrarme en la escritura. He cambiado la manera de abordar la creación. Antes lo hacía con un modelo de onda expansiva, trabajando en distintos frentes a la vez sin grandes preferencias. A lo largo de 2016 he ido evolucionando a modo arquero, concentrando los esfuerzos en un solo proyectil, en una única dirección cada vez y con la diana o el objetivo en mente. 

Explicado esto, es momento de anunciar los propósitos literarios para 2017, que corresponden a las flechas que quiero disparar este nuevo año.

Flecha 1. Lanzar el libro de cuentos. Esta es mi flecha principal. Lo tengo muy avanzado. Ahora estoy concentrado en terminarlo, pero con este objetivo no quiero limitarme a la publicación, sino también a moverlo, mimarlo y disfrutarlo una vez que sea una realidad.

Flecha 2. Los 26 microrrelatos que comenté forman parte de un proyecto común. Mi segundo objetivo para 2017 consiste en darle también forma de libro, y quizás algo más, a este proyecto.

Flecha 3. Lanzar, junto a mi amigo y escritor Alberto García Gómez, “La chistera de Abracadán” una pieza de teatro infantil que escribí hace ya muchos años y que, gracias a Alberto y su experiencia tanto en las tablas como con la pluma, se ha convertido en una verdadera obra más completa, más redonda, perfecta para representar por y para niños.

Flecha 4. Sistematizar las incursiones que estoy haciendo en la escritura de cuentos infantiles. Esto incluye terminar varios cuentos que de momento solo existen en forma oral, refinarlos y estudiar opciones de edición.

Flecha 5. Escribir una obra de ficción interactiva, al estilo de la mítica colección de "Elige tu propia aventura". Desde que me enrolé en Dédalo me han invadido unas ganas tremendas de volver a este tipo de escritura.

Flecha 6. Rotar mi presencia en Internet, actualmente la web de literatura generalista que es Diludia, hacia una web de escritor más específica.

Y ya está. Tengo la suerte de vivir rodeado de un ambiente literario bastante bueno en el que apoyarme que, manteniendo a Verbo Azul como núcleo, continúa ampliándose con gente maravillosa y creativa que también lee, escribe, edita y trabaja por las letras. Espero seguir disfrutando de ellos en 2017 y que cumplamos todos nuestros objetivos.

¡Feliz año nuevo!

 

Imagen tomada de Pixabay bajo licencia CC0 de dominio público

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