Arquetipos de mundos de ficción

 

 Imaginar es algo más o menos así

 

Te propongo un reto: vamos a imaginar mundos de ficción.

Primero, piensa en un mundo de fantasía medieval. Puedes coger un papel y anotar las características y elementos que se te ocurran: personajes, objetos, criaturas, acontecimientos, paisajes… lo que tú quieras. Dedícale unos minutos.

¿Qué has obtenido? Seguramente hayas apuntado cosas como magia o dragones o imaginado batallas épicas, armas legendarias, héroes o luchas entre el bien y el mal. Estoy convencido de que, si este ejercicio lo hacemos con cientos de personas, encontraremos muchas coincidencias en las respuestas porque compartimos un determinado corpus común de elementos relacionados con la fantasía medieval, fruto de nuestro propio conocimiento de la Historia que hemos aprendido desde el colegio, películas, libros y grandes referencias como las leyendas y adaptaciones del rey Arturo, El Señor de los Anillos, Canción de Hielo y Fuego u otras muchas. Podríamos decir que esta serie de factores comunes que crean la idea de fantasía medieval en la consciencia colectiva conforman un arquetipo.

Los arquetipos de mundos de ficción son muy útiles porque permiten que un lector entre en contexto con apenas unas frases. Si digo lo siguiente:

Diluditeca: "La Cosmonave Perdida"

 

 Portada del libro tal cual me la muestra el lector de ePUB

Hoy traigo, por primera vez, ciencia ficción a la Diluditeca. “La Cosmonave Perdida”, de Miguel Ángel Alonso Pulido, cuenta con algunos de los principales ingredientes del género: naves espaciales, armas láser y no solo humanos. Se trata de una novela ágil, construida sobre un mundo de ficción que se intuye muy sólido pero del que no se da más información de la necesaria, y con una excelente gestión de la intriga. El resultado es un libro agradable de leer, adictivo y dos veces bueno, por lo breve.

La novela trata sobre la aparición de una inquietante cosmonave. El motor principal de la trama es precisamente la resolución del misterio y, sin embargo, lo que engancha al lector no es tanto el avance de la trama principal como la continua tensión a la que están sometidos los personajes en cada escena. Se trata de un texto casi cinematográfico, de aventuras y de acción constante que hace de “La Cosmonave Perdida” un libro muy entretenido de leer.

Ficción en la era del smartphone

Una tablet para Homer

La mayoría de nosotros llevamos un smartphone o teléfono inteligente en el bolsillo. Estamos tan habituados a ello que cuesta creer que, como tales, sólo existen desde 2007 o 2008. La tecnología avanza muy rápido y nuestra capacidad de adaptarnos a ella también. Pero las adaptaciones en ficción no son tan rápidas. Algunos casos excepcionales como los Simpsons muestran una evolución muy interesante: podemos ver cómo los personajes amarillos pasan de un televisor de rayos catódicos a una pantalla plana panorámica o cómo aparecen paulatinamente consolas, ordenadores portátiles, tabletas y smartphones (un artículo sobre esto puede leerse en este enlace). Pero novelas y cuentos son mucho más estáticos. Corremos el peligro de que historias escritas tan sólo hace diez años hayan quedado anticuadas porque los personajes no tenían smartphone. Estoy ahora mismo revisando algunos cuentos que escribí entre 2001 y 2005 y, aunque por lo general son absolutamente válidos, he encontrado algún pequeño signo de obsolescencia que me ha llamado la atención. Estoy preparando algunos de ellos para editarlos en un libro y me pregunto, ¿son vigentes? ¿puedo incluirlos como cuentos contemporáneos o tendré que presentarlos como textos de la década pasada?

Diluditeca: "Cazador y presa"

Portada de "Cazador y presa", tomada del blog de Ana Katzen

Una pistola. Una pistola en una novela de fantasía. La vemos en la portada de “Cazador y presa” y, aunque aparece de forma discreta, acaparó inmediatamente mi atención, más incluso que la espada. Y unas gafas. La portada ya nos dice sin dejar lugar a dudas que no estamos ante una obra de fantasía al uso ni basada en un mundo medieval. Lo confieso: me encantan las espadas, las batallas con cargas de caballería, los castillos y todos esos elementos tan clásicos. Pero también me gusta la variedad y la busco tanto fuera de la fantasía, con lecturas de géneros muy diferentes, como dentro. “Cazador y presa” es una novela que precisamente enriquece la fantasía por su ambientación en un mundo con pistolas, girobuses, aeroplanos, ferrocarriles y otros artefactos propios de una primera mitad del siglo XX. Esta ambientación le confiere a “Cazador y presa” una textura especial, diferente, y muy adecuada para los que nos gusta salir de lo medieval de vez en cuando.

Diludisfera: www.lauragallego.com

Pantallazo de mi ordenador visitando www.lauragallego.com hoy, el día que incluyo esta web en la Diludisfera

Laura Gellego es una de las escritoras de referencia en el panorama actual de las letras.  Es conocida por un buen número de libros, incluido las célebres “Memorias de Idhún” que, con su éxito comercial, demostraron que la fantasía juvenil está realmente viva y que pueden encontrarse grandes obras del género en español, sin tener que acudir siempre a la producción anglosajona. Destacan también sus obras dirigidas a público infantil y puede considerarse prácticamente un caso excepcional: su obra cubre con muy buena nota las tres facetas de calidad, cantidad y éxito comercial, una carambola al alcance de muy pocos.

¿Con qué escribes?

Seguramente vosotros también os sorprendisteis cuando se hizo público que George R. R. Martin, autor de éxito con “Canción de Hielo y Fuego”, escribe en un viejo ordenador que corre nada menos que el veterano sistema operativo MS-DOS y usa el procesador de textos WordStar 4.0.

Era lo que había a principios de los años noventa, cuando empezó a escribir su saga. Seguramente Martin se sienta cómodo con ese equipo tan antiguo, por hábito y quizá también porque muchas de las funcionalidades adicionales de los procesadores de texto modernos tienen más que ver con el trabajo de editor que con el de escritor. Otro punto a favor es la falta de distracciones: se trata de un ordenador dedicado a la escritura, no tiene ni siquiera conexión a internet. Por eso no me parece tan rara la elección de este autor.

Navegando por distintas webs de wloggers, uno rápidamente llega a la conclusión de que los escritores de hoy en día valoran enormemente los entornos sin distracciones que favorecen la concentración, un software dedicado a la creación literaria, monitor y teclado cómodos y, según el caso, la portabilidad. En general, hay ciertas coincidencias con Martin. Realmente algunos comentan que desconectan internet cuando escriben, y no he visto a ninguno que hable de la necesidad de tener un procesador último modelo.

El laberinto

Portada de "El laberinto"

 

Una de las novedades literarias que he tenido en 2015 ha sido conocer la asociación de librojuegos y ficción interactiva Dédalo. Me hice socio, claro, y ahora soy uno de ellos.

¿Ahora?

Sí, aunque en realidad ya me había hecho socio, de alguna manera, el 27 de octubre de 1990.

Con once añitos redacté mi primer librojuego,“El laberinto”, a la imagen y semejanza de los libros de “Elige tu propia aventura” de los que he hablado ya algunas veces en Diludia.

Cuentos invitados

 

Una de las cosas más interesantes de Diludia son los cuentos de autores invitados. Recibí la primera colaboración en junio de 2014 y, desde entonces, cada mes he publicado un cuento de un autor colaborador.

En 2016 quiero seguir llenando Diludia de textos invitados, que aportan variedad y vitalidad al blog. Sin embargo, voy a cambiar de modelo: ya no me ceñiré a una colaboración mensual. ¿Por qué? Porque, aunque en la mayoría de ocasiones pedir un cuento para Diludia ha sido un proceso muy natural, otras veces me ha dado la sensación de “perseguir” al autor. Los cuentos invitados responden a un esquema de simbiosis: por un lado mi blog gana en calidad y variedad y, por otro, el escritor invitado gana difusión, lecturas y visitas a su blog personal, web o incluso tienda. Pero el primer domingo de mes que tenía establecido en Diludia para estas publicaciones no tiene por qué encajar con la fecha que más le interese al autor.

Así que ahora el modelo es otro.

En lugar de “el cuento del mes” la sección se llamará “cuentos invitados”.

Además de pedir los datos básicos de nombre del autor, título del cuento y enlaces que desea incluir el autor al pie de la entrada, preguntaré también por la fecha de publicación deseada, si es que hay alguna preferencia.

Seguiré “persiguiendo” autores, pero respondiendo a una llamada más natural y menos condicionada por el calendario.

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