creatividad

¡Ficcionízate!

 

 

Guario era un mago de agua. Tras las Guerras Medias quedó sin poder y, en el último momento, no pudo defender al hijo del rey, que murió en el ataque final. Aunque Guario fue clave para ganar la guerra, el rey enloquecido de dolor lo culpó de la muerte de su heredero. Guario fue desterrado y condenado a vagar por el desierto. Allí su magia no servía y fue dado por muerto. Cuando estaba al límite de sus fuerzas, el destino puso un oasis en su camino. Allí Guario pudo recuperarse. Hizo acopio de fuerzas para atravesar la segunda mitad del desierto y llegar al otro lado del mundo, hasta la orilla del gran océano. Allí Guario recuperó de nuevo todo su poder.

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El placer de escribir (11-15)

 

Sigo trabajando detenidamente, fascículo a fascículo, el curso “El placer de escribir”. Como sabéis, mi estudio va más allá de la mera lectura de cada entrega: incluye un primer vistazo rápido y a continuación una lectura detenida. Después, tomo un cuaderno y dibujo esquemas, escribo resúmenes y anoto reflexiones propias que añaden mi punto de vista y, en ocasiones, amplían lo aprendido. Para todo esto, suelo realizar una nueva lectura de partes seleccionadas del fascículo. Además, por supuesto, cumplo con las actividades propuestas a modo de deberes: este es uno de los puntos más interesantes porque lo hago con la novela que estoy ideando en mente, aplico los ejercicios sobre algo concreto y así voy creando fichas de personajes, ensayando distintos tipos de narrador o probando ideas sobre una misma historia.  Aunque los textos que escriban seguramente no formen parte de la novela definitiva, su construcción me ayuda a estar en contexto y a perfilar la trama. Como última actividad, cada cinco lecciones escribo un artículo en Diludia comentando la experiencia de realización de este curso. Hoy traigo los comentarios correspondientes a las lecciones 11 a 15.

El curso continúa inmerso de lleno en los conceptos principales de la narración. Lo agradezco. Intuyo que esta etapa del curso tiene más complejidad que otras por venir, y  a estas alturas uno ya se ha hecho a la idea de que escribir es un verdadero trabajo. Muy satisfactorio, sí, pero un trabajo en el que cuentan mucho tanto la dedicación como la técnica, el uso consciente de los distintos recursos y herramientas, y que la inspiración no es por sí sola suficiente como motor para una novela. Los fascículos estudiados en este bloque son:

El placer de escribir (6-10)

 

Durante esta segunda mitad del mes de agosto de 2015, he podido continuar con el curso de escritura creativa “El placer de escribir”. En esta segunda entrada sobre este tema, os traigo comentarios de las lecciones 6 a 10. Lo primero, confesar que me divierte, estoy disfrutándolo cada vez más. Y creo que la principal razón de disfrutar un curso así es... algo tan sencillo como escribir a la vez. He creado algún cuento recientemente, estoy generando ideas nuevas y diseñando una novela que se encuentra en fase previa a la escritura como tal: creación de personajes, escenarios, etc. Todo esto es material propio sobre el que aplicar directamente las lecciones del curso, sobre el que toma sentido lo aprendido, y hace que estudiarlo sea divertido.

¿Qué lecciones han sido esas? Pues unas bastante cerebrales en diferentes sentidos. A continuación la lista:
     6. Voces orales y escritas de los personajes: el diálogo.
     7. Los pensamientos de los personajes: la posibilidad de acceder a la mente.
     8. La acción a escena: los personajes en un tiempo y un escenario.
     9. El paso del tiempo: los relojes narrativos.
     10. Una ventana mágica: cómo acceder al interior de la mente.

El placer de escribir (1-5)

Este mes de agosto he empezado a realizar el curso “El placer de escribir”. Me apetecía mucho y además hacerlo era uno de mis propósitos literarios para 2015.

Es un curso que coleccioné por fascículos hace un tiempo, formado por 60 lecciones. La textura, los dibujos y la presentación de las lecciones está muy cuidada, es sugerente y ayuda mucho a un estudio inmersivo y agradable. Cada fascículo se estructura en tres partes: técnicas narrativas, estilo y creatividad. Además, hay una sección de lecturas y películas o series recomendadas para reforzar los conceptos estudiados. También, como en todo curso, hay deberes, ejercicios sugeridos para afianzar lo aprendido.

¿Y cómo estoy realizando el curso? A mano, como cuando estudiaba en el instituto, con papelería nueva: un cuaderno agradable y bolígrafos bic azul y negro. La sensación de volver a hacer ejercicios al estilo del instituto no tiene precio. Estudiar es genial, sobre todo cuando ya no hay presión de exámenes y es puro ocio. Para cada lección, incluyo en el cuaderno algún esquema o resumen a mano, añado ideas y planteamientos propios y, finalmente, redacto los textos de las actividades propuestas a modo de deberes. Lleva su tiempo, unas dos horas para cada fascículo, pero es así como quería hacer el curso, con implicación; si me conformara con sólo leer los fscículosl, lo habría hecho hace mucho, pero para aprender de verdad necesito el cuaderno, hacer un resumen, o un esquema a mi manera y ponerme con los deberes.

¿Qué le doy de comer a mi personaje?

 

Sí, los personajes de ficción también comen.  No sólo realizan hazañas, se enamoran o corren aventuras. También comen, beben, duermen y todo lo demás, igual que las personas normales. Parece obvio, pero en mis textos de niño y adolescente no lo tenía en cuenta. Tampoco es algo que haya aprendido de forma paulatina con lecturas y experiencia, sino que lo descubrí de repente y de la mano de una escritora. En esta entrada os quiero contar primero cómo me enteré de que los personajes de ficción también comen, para desarrollar después algunas ideas sobre el asunto.

Un casting en el metro

 

¿Necesitas personajes para tu cuento o novela? Puedes, por supuesto, crearlos de cero... o tomar la alternativa proactiva y muy divertida de salir a buscarlos. Uno de mis lugares favoritos para buscar personajes es el transporte público.  Si estamos condenados a desplazarnos a diario al trabajo, una buena forma de aprovechar el tiempo del viaje es realizar nuestro propio casting en el metro. ¿Te animas? Yo he utilizado esta técnica realmente para mis escritos, con algunos buenos resultados. Veamos cómo.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que un escritor está siempre trabajando en sus cuentos y novelas. La escritura no se restringe a momentos de inspiración ni se confina en un despacho o escritorio, sino que transcurre continuamente dentro de nuestra cabeza, se agita incluso durante los momentos más anodinos de nuestra vida cotidiana. Un escritor busca tramas, personajes, escenas, metáforas, diálogos y elementos válidos para sus textos mientras pasea, trabaja, cocina, mira la televisión, barre, hace deporte, friega los platos, cambia un pañal o viaja en metro.