futuro

El futuro próximo

El futuro es el marco temporal por excelencia de la ciencia ficción. No el único, desde luego, pero quizá sí el que más grados de libertad ofrece y donde mejor podemos dejar vía libre a la especulación.

El futuro, lejos de ser un concepto acotado, es tremendamente amplio y todo cabe. Si queremos incluir en nuestro pacto ficcional adelantos verdaderamente asombrosos como la colonización espacial, la terraformación o los viajes interestelares es muy probable que necesitemos ubicar la acción en un futuro muy lejano.

Pero hoy quiero fijarme en el futuro próximo, en el muy próximo. Ese en el que el mundo no ha cambiado mucho y en nuestro día a día no hay naves espaciales ni rayos láser, sino solamente un pequeño matiz de modernidad que va más allá de nuestra realidad actual.

En los últimos meses, he escrito algunos cuentos en esta línea. Por ejemplo, la historia de una persona que llega del trabajo y se pone a hablar con su casa, en la que tiene instalado un sistema de domótica inteligente capaz de entender y procesar el lenguaje natural; o un cuento en el que un chico bebe de un vaso que le informa con un display integrado en el propio vidrio de la cantidad de líquido que contiene, su temperatura y otros parámetros. Son cuentos que surgen con relativa sencillez (la idea, no tanto el texto definitivo). No hay más que leer cualquier noticia tecnológica y jugar a darle una vuelta adicional.

Juguemos, entonces.