wlogger

Laboratorio literario con árbol

Hojas por dentro y por fuera

 

Hace unos días pasé por casa de mis padres a recoger papeles que aún conservaba allí y que llevaban más de diez años amontonados en carpetas. Documentos y apuntes auxiliares de la carrera, borradores y pruebas de ediciones de Verbo Azul, revistas y periódicos obsoletos, kilos papel escrito o impreso ya inservible que encontró un mejor lugar abajo, en la calle, dentro del contenedor para reciclar. Pero también rescaté algunos tesoros, entre ellos mi laboratorio literario.

Se trata de un cuaderno que me regaló, allá por el 2003, mi amiga Esther. Lo hizo ella misma a mano, con cubiertas de cartulina plastificadas e interior en blanco. Esther sabía que yo lo llenaría con literatura, y lo convertí en mi laboratorio literario. En él redacté algunos borradores e ideas. Mis cuentos de El Molino (finalista en el Ateneo Cultural Primero de Mayo) o Gaspar y Belinda surgieron aquí, sobre las hojas en blanco que Esther ligó con una encuadernación de espiral para mí. También incluye otros embriones que me han sorprendido a mí mismo. Por ejemplo, acabo de descubrir que un cuento que redacté en 2012, y que creía original, en realidad viene de una idea que ya esbocé hasta un buen nivel de detalle en este cuaderno, en 2004. He redescubierto en sus hojas varias propuestas de historias que me encantaría retomar.

 

Diludisfera: confesiones de un escritor

Portada de la web de Miguel Ángel Alonso Pulido, visitada hoy mismo

Miguel Ángel Alonso Pulido es escritor y blogger, es decir, un wlogger en toda regla. Hace unas semanas leí y reseñé su libro La cosmonave perdida, pero ya seguía a este autor desde hacía meses a través de su web.

La de Miguel Ángel es, probablemente, una de las webs de autor autopublicado más efectivas que conozco. Contiene información sobre su obra y su biografía literaria que deja muy claro qué obras ha publicado y dónde comprarlas. Además de estas secciones, que se agradece de verdad que sean tan claras, su web contiene un blog: “Confesiones de un escritor”. Y este blog tiene un valor especial. Miguel Ángel nos cuenta en él con todo detalle cómo está desarrollando su carrera de escritor. Su sinceridad hace que algunos artículos resulten ásperos. Si leemos a Miguel Ángel solo de pasada podemos llevarnos la impresión de que es un obsesionado con el control, la productividad, el número de palabras escritas y las cifras de ventas. Pero, en realidad, lo que tenemos delante es un autor al desnudo, sin edulcorar, muy consciente de su trabajo y que además nos ofrece así, gratis y de sopetón, información valiosísima de su experiencia como escritor autopublicado.

Diludisfera: www.anakatzen.com

Si un día viniera un dictador implacable que restringiera Internet y nos limitara a poder vistar nada más que diez blogs, el de Ana Katzen sería uno de los que elegiría. Incluso si sólo pudieran ser cinco, estos "monólogos y delirios de una escritora novel" seguirían en mi lista.

Imagen del blog de Ana Katzen capturada hoy mismo

Diluditeca: "La Cosmonave Perdida"

 

 Portada del libro tal cual me la muestra el lector de ePUB

Hoy traigo, por primera vez, ciencia ficción a la Diluditeca. “La Cosmonave Perdida”, de Miguel Ángel Alonso Pulido, cuenta con algunos de los principales ingredientes del género: naves espaciales, armas láser y no solo humanos. Se trata de una novela ágil, construida sobre un mundo de ficción que se intuye muy sólido pero del que no se da más información de la necesaria, y con una excelente gestión de la intriga. El resultado es un libro agradable de leer, adictivo y dos veces bueno, por lo breve.

La novela trata sobre la aparición de una inquietante cosmonave. El motor principal de la trama es precisamente la resolución del misterio y, sin embargo, lo que engancha al lector no es tanto el avance de la trama principal como la continua tensión a la que están sometidos los personajes en cada escena. Se trata de un texto casi cinematográfico, de aventuras y de acción constante que hace de “La Cosmonave Perdida” un libro muy entretenido de leer.

Diluditeca: "Cazador y presa"

Portada de "Cazador y presa", tomada del blog de Ana Katzen

Una pistola. Una pistola en una novela de fantasía. La vemos en la portada de “Cazador y presa” y, aunque aparece de forma discreta, acaparó inmediatamente mi atención, más incluso que la espada. Y unas gafas. La portada ya nos dice sin dejar lugar a dudas que no estamos ante una obra de fantasía al uso ni basada en un mundo medieval. Lo confieso: me encantan las espadas, las batallas con cargas de caballería, los castillos y todos esos elementos tan clásicos. Pero también me gusta la variedad y la busco tanto fuera de la fantasía, con lecturas de géneros muy diferentes, como dentro. “Cazador y presa” es una novela que precisamente enriquece la fantasía por su ambientación en un mundo con pistolas, girobuses, aeroplanos, ferrocarriles y otros artefactos propios de una primera mitad del siglo XX. Esta ambientación le confiere a “Cazador y presa” una textura especial, diferente, y muy adecuada para los que nos gusta salir de lo medieval de vez en cuando.

Diluditeca: "Cuentos pacientes"

“Cuentos pacientes” es un libro que recopila 23 textos breves de la autora Goizeder Lamariano. Como ocurre a menudo en esta Diluditeca, no se trata de un best seller, sino más bien de una publicación muy personal de una escritora que comienza. O que comenzaba allá por 2012, cuando “Cuentos pacientes” salió a la luz.

El NaNoWriMo 2015 y los trenes

Creo que fue en diciembre de 2014 cuando descubrí que existía el NaNoWriMo, “National Novel Writing Month” o mes nacional de la escritura de novelas. Se trata de un reto literario: escribir una novela de al menos 50.000 palabras en un mes, en particular, durante el mes de noviembre. El encanto está en que, gracias a internet, existe un lugar común donde todos los escritores que asumen el reto pueden interactuar y dejar constancia de su progreso en el mismo. Así, el reto personal transciende a lo social y consigue un gran atractivo. Pero este artículo no es para hablar de NaNoWriMo: la web oficial es estupenda y son muchos los Wloggers en lengua castellana que ya han contado con todo detalle en qué consiste e incluso sus experiencias personales. Este artículo trata sobre trenes, los que se dejan pasar y los que no.

Llevo con la idea de una novela dando vueltas en la cabeza desde 2013. Cuando descubrí la existencia de NaNoWriMo, o “Nano”, en diciembre del año pasado, me dije que tenía aún once meses, hasta noviembre de 2015, para pensarla, crear la trama, los personajes, etc, y así empezar con la redacción del primer borrador precisamente el 1 de noviembre de 2015. Poner una fecha en el horizonte funcionó, porque aquella idea dejó de ser una mera temática sobre la que fantasear para empezar a concretarse en los elementos de una novela: mi protagonista se llama Enrique y es profesor de matemáticas, viene marcado por algo desde su niñez (por supuesto, ese “algo” lo tengo también muy definido); su vida se cruza con Yutunaith, un ser transcendental, y la fantasía entra como un torrente en la vida cotidiana de Enrique y en su entorno.

Biblioteca dedicada

 

 

Hay muchas formas de ordenar una librería. Por grupos de libros del mismo tamaño, por temáticas, por autor, orden alfabético, etc. La librería de mi salón tiene varios espacios curiosos. Uno está ocupado por una enciclopedia universal de veinte volúmenes editada a principios de los ochenta, que me acompañó en decenas de trabajos durante el colegio y el instituto y que me traje de casa de mis padres. Una zona de libros para bebés en la parte más baja para que los pueda alcanzar mi hijo. Otra con los ejemplares de mi colección de “Elige tu propia aventura” de la que ya os he hablado y de la que tengo novedades que comentaré en próximas entradas. Una balda recoge la colección de “Los Cinco” de Enid Blyton que han entrado en casa a golpe de kiosco tras su última reedición de RBA. Y otras partes de la librería contienen grupos de libros heterogéneos. Hoy quiero hacer zoom sobre unos libros muy especiales que, hace unos días, decidí colocar juntos.

¿Qué tienen en común?

Wloggers

 ¿Cómo definiríamos a la nueva cantera de escritores de hoy en día? Actualmente se está formando la primera generación de escritores que mantienen su propio blog, una bitácora personal dedicada a la literatura en la que cuentan en primera persona su experiencia, hablan sobre qué y cómo leen, escriben o publican. Y es la primera vez en la historia que nos encontramos con narradores, novelistas, poetas, guionistas y dramaturgos que se nos presentan de esta forma, a través de un blog.

En mi caso, “Diludia” no ha sido mi primer blog sobre letras, pero sí el más serio y duradero. Trabajando en esta web he ido adquiriendo más conciencia de escritor y de blogger. He visitado decenas de páginas personales de escritores con los que me he sentido identificado y he desarrollado un sentimiento de pertenencia a lo que he entendido como una generación de escritores que mantienen bitácoras. Mi generación,  la que bien podríamos llamar primera generación wlogger (por lo de  writer-blog, que en inglés estos términos quedan más molones) o blogitores  por hacer algo más castellanizado. Sí, los nuevos literatos no sólo agrupan palabras para crear ficción o poesía, también escriben artículos en sus propios blogs personales. Súbitamente, los lectores y fans pueden conocer en rabioso presente a los autores y seguir sus evoluciones profesionales y personales. Para los que, como yo, nos hemos criado leyendo obras de autores muertos o inaccesibles, es toda una revolución.